Digo Adiós a los Sulfitos a ritmo de “Rockandroll”

Las despedidas acostumbran a ser tristes y dolorosas, para mi no va a ser así. Me despido de los Sulfitos con alegría al mismo tiempo de “Rock and roll Heaven”, que os invito a escuchar.

¡Hoy se ha confirmado! Mi cuerpo no tolera los sulfitos en el vino, llevaba tiempo que lo podía intuir, cada vez cataba más y bebía menos. Me gusta disfrutar del vino y últimamente ya no era así, por eso hoy les digo adiós en voz alta recordando los buenos momentos que he vivido junto a ellos, aunque mi mirada y mis pasos van enfocados hacía otro camino.

Van dirigidos hacia los vinos que les llaman, erróneamente, imperfectos, esos vinos que no huelen a “chanelnumerocinco”, ni tampoco tienen la apariencia de un pelo brillante y engominado, ni de los que les falta el oxígeno porque la corbata les aprieta la nuez, ni tampoco esos vinos que se les pone crema para tapar las arrugas que la vida les ha regalado con la experiencia, ni tienen el tacto de las mejillas de una mujer cuando se nos habla de amor, pues son eso; Vinos Naturales; los que yo voy a poder disfrutar en una mesa con un buen plato y en buena compañía. Vinos que provienen de una buena cepa, mimada y cuidada al milímetro, donde el viticultor muestra su amor por ellas cada día que respira su oxígeno, donde está en simbiosis con su entorno y logra transmitirlo.

Sólo quiero mostrar mi opción personal y particular, que no significa sea la única y verdadera, mi cuerpo es quien ha hablado por mi. Sigo confiando en vinos que me han seducido y con los que sigo emocionándome para poder compartir con quienes si podéis consumir sulfitos!

Aprender a escuchar los mensajes de nuestro cuerpo nos hace conectar más con nosotros mismos y sin duda con los demás.

Los vinos naturales son llamados en el mundo natural “Rockandroll” os dejo con una buena manera de hablar de ellos. Prólogo Catalogo  Cuvee 3000.

este vino natural lo podéis probar en L’Arrosseria de l’Andreu

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“Los ignorantes”

Hoy que cumplo 2 años en la red, después de hacer un pequeño recorrido por el blog, en el que he estado más o menos activa escribiendo acerca de vinos que me han hablado al oído, de otros que me han llamado a gritos, también de los que me han seducido, hasta incluso he compartido emociones y sentimientos a través de alguno de ellos, he hablado de la magia de las armonías entre vinos y platos, de las personas que hay detrás de una botella, de historias que he sentido o he querido sentir al tener una copa de vino en mis manos. Hoy quiero compartir mi ignorancia con todos vosotros.

“Los ignorantes” es un relato de iniciación cruzada entre Étienne Davodeau, autor de cómic que no sabe casi nada del mundo del vino y Richard Leroy viticultor que casi no ha leído comics.

El libro llegó a mis manos en un momento mágico en mi vida, en el que buscaba respuestas a preguntas que nunca me había hecho y después de haberlo leído y tener la gran suerte de poder sentir el “Noëts de Montbesault” de Richard Leroy, la Chenin Blanc que fue capaz de envolverme en sus brazos con elegancia y finura, a la vez que alegró mi alma con la frescor de su fruta y profundidad de su sentimiento. En aquel momento entendí que no sabía nada y que yo también podría escribir un relato de iniciación pero al mundo Biodinámico y natural.

Aquí estoy ahora, en el proceso de desaprender lo poco que sabía, para seguir mi camino hacia algún lugar del conocimiento compartido del mundo natural, sin hacerme ilusiones porque nunca dejaremos de ser ignorantes, el momento en el que pensemos que  lo sabemos todo, alguien habrá para contarlo por nosotros.

 

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Primer “Neu i Vi” un tast d’alçada

Aquest dilluns passat a les 11 del matí a l’estació d’esquí del Pirineu Pallarès Port Ainé, començava el primer tast d’alçada batejat amb el nom de “Neu i vi i visca la mare que ens va parir”, un tast ben especial i diferent, a 2400 metres d’alçada, sobre la neu i envoltat de natura. Els impulsors de la iniciativa han estat el celler Batlliu de Sort (DO Costers del Segre) i el Celler Comunica (DO Montsant), que comparteixen dos trets característics: les mans que fan el vi i la data de naixement, el 2010.

En arribar a l’estació d’esquí els participants del tast, clients i amics dels cellers arribats d’arreu de Catalunya, van ser rebuts per uns quants flocs de neu que fèiem témer el pitjor. Ben abrigats, van pujar al telecadira, el president de l’associació de sommeliers de Lleida i el de Barcelona, l’equip comercial al complert de Cuvee3000 -distribuïdors a Catalunya dels vins dels dos cellers-  i diversos sommeliers i restauradors, entre els quals els del restaurant Cinc Sentits, de l’Arrosseria de l’Andreu, de l’Hotel Pessets i els d’altres locals de Sort i de la resta del Pallars.

El sol va decidir no perdre’s el tast i va començar a lluir en un matí que va resultar òptim per tastar els vins en un entorn fresc, però agradable. Els enòlegs Pep Aguilar i Patri Morillo van ser els responsables de la direcció del tast, en que van comentar les característiques de cadascun dels vins, que van anar acompanyats dels formatges de Tros Sort elaborats amb llet crua de vaca Tou dels Til·lers, Lo blau, Serrat del Mil·leni, Kuadrat i Tupí.

El celler Batlliu de Sort, de la DO Costers del Segre, va néixer de la il·lusió d’una colla de joves Pallaresos (Josep Rabasa, Ramón Aytés, Guillem Puras i Alexi Aytés) per replantar vinyes de baix rendiment en un terreny silícic on abunda la pissarra i en el que el conreu de la vinya havia estat abandonat, al peu del Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, a una alçada de 850 metres.

Es va tastar la primera anyada del Biu de Sort Blanc de Noirs, la del 2010, fet amb un cupatge de 60% de pinot noir vinificat en blanc i un 40% de viogner. És un vi amb notes molt fines de fruita madura i amb un caràcter oxidatiu captivador.

El següent vi tastat va ser el Biu Blanc 2011, que en aquesta segona anyada ha fet un canvi de varietats, 50% riesling i 50 viogner. Es tracta d’un vi amb aromes d’herbes aromàtiques i flors blanques i una entrada en boca dolça i un pas ampli i profund. És un vi amb estructura i fresc.

El vi negre de 100% Pinot Noir Biu de Sort 2011 de la finca Barreró és un vi que es va mostrar amb aromes de fruites de bosc negres, en boca fi i estructurat.

El Celler Comunica, de la DO Montsant, està situat a Falset als peus de la serra del Tormo, sobre un terreny d’arena granítica (sauló).

Es va tastar el vi Comunica 2010, que és un negre de les varietats garnatxa 35%, carinyena 35% i 30 de sirà. És un vi expressiu amb notes d’eucaliptus i fruita negre i un tacte en boca sedós i equilibrat.

La Comèdia 2011 és un negre de garnatxa i carinyena jove, amb aromes de fruita vermella i herbes aromàtiques, amb una entrada en boca llaminera, àgil i fresc.

En acabar el tast, es va fer un recorregut per les muntanyes amb raquetes de neu per fer entrar gana i baixar a visitar el petit celler en el que destaca l’absència de bótes (de moment), on els vins es vinifiquen per parcel·les i varietats. El dia van concloure amb una barbacoa a una antiga borda recuperada del celler, moment en el que es va fruir de les harmonies entre el vi i el menjar i sobretot entre les persones.

Tot plegat, una jornada en que vins de entre 8 i 12 euros van estar a l’alçada d’un paisatge i un entorn ple d’oxigen i del plaer de poder respirar el Pirineu de tan aprop. I el que no te preu, és compartir-los amb el cor, l’ànima i les mans del vi.

Article publicat a vadevi.cat

 

 

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El cosmos entre las manos

Es difícil pensar que el cosmos pueda caber entre las manos humanas. Pero ahora lo creo posible después de la experiencia estelar que viví el último día de luna creciente, que según los expertos y los calendarios de agricultura biodinámica, es uno de los mejores días para establecer lazos al largo del tiempo.

Al llegar a Can Fabes olimos las llamas del fuego mientras tomábamos una copa de capa. Nos esperaba una cena en el rincón de la cocina donde dejamos volar nuestros paladares hasta llegar al alma.

Teníamos la mirada centrada en el movimiento silenciosos de cada uno de los componentes del equipo de cocina, eran capaces de comunicarse con miradas de complicidad mientras el xef les cantaba los vales. Los platos acabados pasaban por sus manos antes de salir a las mesas. El xef nos iba preparando los platos un tras otro y ninguno pasaba desapercibido, en todos primaba un equilibrio sensorial que hacía el recorrido por los labios, la lengua y finalmente el paladar hasta hacerte salivar de tal manera que estabas deseando seguir comiendo bocado tras bocado que un segundo eran capaces de tomar vida propia en el paladar.

Dejamos ir nuestros sentidos y nuestro cuerpo empezó a experimentar. Xavier Pellicer era el alquimista de aquella experiencia cósmica y estelar en la que fuimos capaces de sentir la magia. El sol calentaba las hojas de aquellos vegetales, la frescor de la tierra en aquellas raíces, la luz de la luna en aquellas setas, el agua del mar en la salinidad de aquellos pescados, el color del fuego en aquellas carnes, el movimiento del viento en los cereales de aquel pan, el mundo aromático en todas aquellas plantas que pincelaban los bosques. El gusto y dulzor de aquellas frutas.

Todos los matices de aquellos productos que unas horas antes vivían en un ecosistema en el que habían estado tratados con amor y pasión por otras manos, hasta llegar a las de Pellicer, que con gran sensibilidad ha creado elaboraciones tradicionales llenas de energía de la tierra y de la luz del cielo que estos productos han acumulado mientras hacían su recorrido vital por el mar y la montaña. Todo preparado con perfección culinaria y con cocciones, texturas y sabores que reflejan la grandeza de la naturaleza pasada por la mano humana. Todo esto acompañado de unas burbujas biodinámicas que expresaban gustos y aromas capaces de transportarte a las estrellas.

Después de haber vivido esta experiencia, entiendo que la biodinámica es una cosmovisión de la gastroenológica que está latente y en la que puedes decidir apostar o bien dejar pasar tu turno.

Este post ha sido publicado en la revista digital de vinos catalanes vadevi.cat

 

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Un inolvidable paseo por el Wachau

La inquietud diaria en aprender acerca de vinos y la incesante necesidad de conocer nuevos territorios, me han llevado hasta Austria, la zona vitivinícola que goza de una belleza extraordinaria, llamada Wachau, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el mismo año en el que yo nacía. Lugar donde crece, en cepas altas, la variedad de uva que por mucho que siempre he intentado memorizar nunca he logrado recordar “Grüner Vertliner” y ahora ya seguro no voy a olvidar nunca jamás.

Caminaba a paso ligero hacia el embarcadero donde un barco me llevaría a Dünstein, iba acompañada de mis pensamientos mientras olía la humedad de las pequeñas gotas de agua que caían sobre mi cuerpo a la vez que tarareaba esas canciones que durante años me han acompañado, mientras me decía “Hoy no puedo llegar tarde a la cita”.

Llegué y el barco estaba a punto de zarpar, todavía quedaba un asiento libre en una de las mesas del exterior, ¡que bien! podría disfrutar de las vistas y de una copa de vino. Iba río arriba, mis ojos se deleitaban con el colorido de las casas que habían sido construidas frente al Danubio y junto a ellas, esas cepas que mostraban madera vieja de años y años estar allí plantadas mirando el río y oliendo su viento, plantadas en colinas de muy difícil acceso. Pensé en su recolección, que difícil sería recoger ese fruto! Llegué A Dünstein y lo primero que captó mi atención fue una iglesia de color azul que alzaba su campanario indicando la parte más alta del pueblo. Debía coger un autobús que me llevaría al destino y a la hora justa. Me indicaron a través de las callejuelas de suelo de piedra y casas de baja altura, pero no logré encontrar la parada del autobús. En el momento que dejé de buscar sólo venían a mis ojos los jardines de las casas de piedra, en todas ellas no tenían árboles frutales sino cepas altas en compañía de flores junto a ellas. La mesa de la terraza junto a las viñas. Que regalo para mi alma el sentirse tan cerca de las viñas mientras sus habitantes tomaban el té a la vez que olían el fruto que estaban a punto de vendimiar.

No me subí en el bus, mis pies no pararon de pisar tierra austríaca durante 6 km, miré de lado a lado las cepas que ya habían sido recolectadas y las que todavía estaban esperando su momento, no iban a tardar!, los tractores pasaban junto a mi a la vez que dejaban el olor a uva recién cogida entremezclada con el olor de sus carburantes que pronto se convertía de nuevo el aroma de la fruta ya madura. Cepas altas, con uvas blancas, bien doradas, los granos eran pequeños y  dulces, sus pieles duras y un pelín astringentes pero muy sabrosas.

Llegué a la hora a la bodega “Emerich Knoll”, justo en plena vendimia, el peor momento para visitar una bodega y me recibieron como si nada estuviera pasando, a mi vez entraba un tractor con cubos de no más de 10 kg de uva cada uno, mientras sus enólogos estaban listos para empezar a actuar!. Tuve la suerte de compartir cata con Ana (mujer del enólogo y propietario) y con un alemán que estaba buscando vinos austríacos para importar y  con nuestro inglés básico empezamos a catar de forma distendida interpretando una paisaje que pronto se dejó ver en las distintas variedades de uvas (Riesling’s, Grüner Vertliner, Gelber Muskateller, Gelber traminer, chardonnay y Blauer Burgunder (pinot Noir) y parcelas de las que la mineralidad deja un sello de identidad ( Ried Kreutles, Schütt y Loibenberg).

Me llevo en la memoria del emocionante paseo por el Whachau;  el equilibrio entre la fruta, acidez y golosidad de unos vinos, que tienen un largo recorrido en botella y en la nariz un gran recorrido en nuestros recuerdos y una vez en la boca un gran recorrido por nuestros deseos de frescor y una vez en nuestras manos, que en nuestra bodega albergue alguna botella de estas para abrirla en la eternidad.

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