Albert de Vilarnau: Seducción y Provocación

Después de leer el título alguno de vosotros puede haber pensado que he cambiado de género en el blog y ahora me dispongo a describir personas. Pues si que en esta ocasión además de vinos voy a hablar de personas, aunque las acciones que he escrito en el título van dirigidos a dos cavas! de Vilarnau, de los que asistí como invitada a la presentación de la su nueva etiqueta, diseñada por Antonio Miró, donde los carnosos labios de una mujer son los protagonistas. Allí tuve la oportunidad de expresar en voz alta lo que había sentido catándolos.

El primer día que visité Vilarnau, sin saber muy bien porqué, me sentí atraída por unas cepas de Macabeu que estaban en reposo vegetativo con los brazos abiertos, recibiendo la mirada del sol mientras se preparaban para el inicio del camino y dar su fruto. Me dirigí hacia ellas  y cuando estuve a escasos centímetros cerré los ojos, inspiré profundamente, abrí mis brazos y sentí como formaba parte de ese entorno, que la naturaleza me envolvía y me atrapaba a la vez.

Este sentimiento es el que tengo cada vez que abro una botella de Albert de Vilarnau , es el binomio naturaleza-hombre, en el que se refleja la sensibilidad por el medio que les rodea y el trabajo en equipo de las personas que forman parte de esta gran familia.

Albert de Vilarnau:  Chardonnay -Pinot Noir 2007

En la copa se refleja el verde de esos ojos que hablan con sus silencios, se puede sentir esos dulces aromas a frutas tropicales y junto a ellos, esos perfumados aromas a flor blanca que te cosquillean la nariz y son capaces de envolverte hasta ponerte la miel en la boca . Esos labios de inocencia que susurran la silenciosa música de sus burbujas, acompañada de la elegancia y finura de los sabores frecos a juventud que persisten y persisten hasta lograr seducirte.

Albert de Vilarnau ” Fermentado en Barrica” 2007

Al desviar la mirada, aprecias los destellos de ese oro brillante, que está pidiendo que impregnes tu nariz de esos explosivos aromas a fruta amarilla ,que emergen como si de un volcán se tratase y sin pasar desapercibidos a nuestros sentidos ,esos acaramelados aromas que nos muestran esa madurez del fruto. Al hacer el recorrido por la boca deja impregnado el sello de su identidad, ahora sí, esos labios denotan la exuberancia de esas dulces vainillas que marcan y dan carácter estructurado. En ese momento sientes como el fuego está apunto de atraparte y seguro es capaz de provocarte.

 

 

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