¿Se abandona fácilmente al vino?

Ya hace un año que mis palabras, pensamientos y sentimientos navegan por este rinconcito en la red. Empezaba un camino que no sabía donde me llevaría y hoy después de un año os puedo decir que sigo sin saber donde me va a llevar. Lo que si tengo claro es que sigo viviendo con ilusión mi pasión por el vino, que mi sangre fluye cuando me encuentro una de esas copas que son capaces de emocionarte, que el olfato es el guía en mi vida mientras que el amor es la causa de mi ser, y éste es el que hace que siga disfrutando del camino mientras con perseverancia corro junto al aroma de mi sueño, ese que una día, y de eso no hace mucho,  pensé que la vida me haría abandonar.

Durante meses los aromas del vino me molestaban, al ingerirlo, mi estómago se revelaba  y al día siguiente lo expulsaba, algo me estaba sucediendo, llegó un punto que ni catarlo podía, sólo al olerlo mi cara se apartaba, mientras cerraba los ojos y me preguntaba ¿ que me está pasando? Me sentía derrumbada, mi cuerpo había abandonado la pasión por el mundo del vino y con él mis emociones volaban hacía donde no podía hallarlas.

Tiempo pasó hasta que dieron con el responsable de todo ello. Era un hongo que corría por mi sangre, se alimentaba de azúcares y levaduras y al fermentar se convertía en alcohol.  Durante dos años estuve lidiando con él no ofreciéndole ni una gota de nada que pudiera darle alegría.  Durante ese largo tiempo que no pude tomar ni un sorbo de vino,  disfruté del vino únicamente con el olfato, dejándome llevar por sus aromas hasta cualquier lugar del recuerdo , soñé con las burbujas acariciando mi lengua, con la sensación secante de un vino potente, con la viveza de un vino joven, soñé con tantos y tantos vinos que no tenía la certeza de poder  volver a disfrutar de nuevo otra vez.

Una vez que asumí que podría existir de por vida, decidí seguir adelante con mi profesión a pesar de los impedimentos ,  me conformé con poder catar los vinos para inspirarme en algún plato para acompañarlos y con probar los platos y los vinos para ver si serían capaces de hacer disfrutar a los demás. Con eso ya tuve suficiente para no dejar el vino fuera de mi vida.

Después de todo, mi gran regalo ha sido que puedo disfrutar de este mundo del vino más de lo que podía esperar, aunque eso si, con moderación!

Aún hay veces que me pregunto si me hubiesen hecho la prueba de la alcoholemia ¿Hubiera dado positivo?, a esta pregunta no tengo respuesta, pero a la anterior si que le doy mi propia respuesta. ¡Yo no lo iba abandonar!

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • RSS
  • email
Publicado en Momentos Carme | 14 comentarios

¿maridaje o armonía?

Llevo mucho tiempo, desde que empecé mi andadura por el mundo del vino,  que escucho la palabra “maridaje”, al principio me parecía una muy buena descripción, la de casar un vino con un plato. Lo entendí rápidamente con uno de nuestros grandes poetas del vino, además de gran conocedor, capaz de hacerte sumergir en la magia del placer en una mesa al combinar la vista, el gusto, el olfato y el tacto en un solo mordisco y en un solo sorbo. Esta gran experiencia fue la que me hizo reflexionar acerca de mi figura como sommelier en nuestro restaurante y de que manera podía compartir los conocimientos que estaba adquiriendo día a día y ponerlo en práctica en mi casa con respeto y humildad. Y durante un tiempo así fue. Tengo un gran recuerdo de esas cenas en las que se dejaban en mis manos para yo ofrecerles las mejores creaciones de Andreu con los vinos que yo había escogido.

Pronto me di cuenta que algo había cambiado, mientras los comensales se habían sentido atraídos por esas glamurosas cenas en las que parecía todos debíamos asistir y además entender lo que pretendían mostrar. Ya no era así , al mirar las caras de quienes al oír pronunciar la palabra “maridaje “  se les arrugaba la tez, a la vez que decían “no gracias”. ¿Qué podría haber pasado? ¿habríamos abusado ofreciendo demasiados vinos con demasiados platos? ¿Habríamos dejado de lado el buen criterio? ¿ Habría faltado rigurosidad? ¿nos habríamos olvidado de los sentidos y abríamos querido llenar los bolsillos?

Para mi,  la palabra maridaje se ha prostituido en estos últimos años , ya no es capaz de evocarnos buenas vibraciones, estos tiempos en los que el matrimonio, para algunos, ya empieza a estar en desuso. Porque nos empeñamos en casar un vino con un plato, cuando pueden existir múltiples armonías entre platos y vinos. Lo importante es que cada uno de nosotros nos lancemos y juguemos a encontrar esas armonías que según nuestras preferencias serán unas u otras.

Tengo que reconocer que el trabajo involuntario durante varios años de entrenar mi paladar para encontrar sabores, para disfrutarlos, para reconocerlos y para sentirlos, me ha abierto las puertas al mundo sensorial, del que he sido consciente cuando se le ha sumado mi olfato, entonces si,  que la pasión desatada ha sido y es experiencia para ser compartida y para ello, dejo que mi nariz interprete un vino, y me cuente con que plato quiere ser acompañado. Sólo tengo que describir los matices para que se elabore dicho plato y el resultado ya me lo iréis contando!

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • RSS
  • email
Publicado en Momentos Carme, Reflexiones | 8 comentarios

Entrevista a Carmen García en www.afuegolento.com

Un sumiller es director de sala, o vendedor de ilusiones, o decantador de vinos, y mucho más. Carmen García es un poco de todo pero sobre todo amante del vino ella ejerce en l’Arrosseria de l’Andreu (Cunit, Tarragona), otro ejemplo de cómo las mujeres son cada día más importantes en el mundo del vino

Sigue leyendo

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • RSS
  • email
Publicado en Prensa, Prensa escrita | 4 comentarios

¿Tú etiquetas?

Un hecho que hace días se me ha planteado es el preguntarme porque con tanta facilidad nos lanzamos a poner etiquetas a las personas cuando todavía no nos hemos adentrado en sus pensamientos ni en sus sentimientos para poder evaluarlos y sin la rigurosidad merecida prejuzgamos y etiquetamos.  Este tipo de personas corren el riesgo de sentirse humilladas con facilidad por quienes con elegancia y saber estar, muestran su esencia, que es la que les permite construir sobre si mismos.

Hablando de etiquetas, el otro día mirando la de una botella de vino, al fijar mi mirada en la zona vitivinícola que indicaba, mi imaginación voló hacia sus tierras sintiendo el frío de la noche y oliendo la escarcha de la mañana.  Me preguntaba ¿como sería? y lo imaginé aromáticamente contundente y en la boca corpulento, muestras habituales de un buen Ribera del Duero.

En cuanto aparté la vista de la etiqueta y centré mi atención en la copa que sostenía, pude apreciar un color rojo cereza bien intenso con ribetes púrpuras y cuando la tuve cercana a mi nariz, una ola de aromas me invadieron, como si unos carnosos labios me estuviesen susurrando delicadas frutas negras envueltas de vivas especias, que una vez en la boca acariciaron toda mi lengua dejándola sedosa y expectante, el vino pasó, se adentró en mi y sentí el cosquilleo de su equilibrada acidez y a su vez cerré la boca para no dejarle escapar, el postgusto de “Corimbo” perduró y me acompañó en el vuelo que emprendí hacia el mar donde pude soñar con un pequeño bocado de un buen tartar de atún, que en pocos segundos sentí su complicidad por su estructura y elegancia y por su potencia y sensualidad.

Vale la pena dejar volar la imaginación y sentir antes de vivirlo, porque cuando realmente lo sientes te sorprendes de la magia de los pensamientos.

 

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • RSS
  • email
Publicado en Comer y Beber | 2 comentarios

La grandeza del olfato

Demasiados días han pasado ya desde mi último comentario de algún vino, y no habrá sido porque no haya estado dando vueltas de aquí para allá catando, disfrutando de sus gentes, de sus aromas y de sus sabores. Pues no ha sido precisamente por eso.

La cuestión es que me he encontrado atrapada dentro de una botella de vino, en la que la luz no alimenta su alma, en la que sus emociones están apagadas, en la que el movimiento no está presente y en la que sólo te encuentras contigo mismo cultivando lo que eres y lo que serás. En el momento en el que el tapón ha sido descorchado el oxígeno ha entrado dentro de mi abriendome nuevos horizontes, en los que seguro me encontraré con nuevos aromas.

Estos días he aprendido acerca de la grandeza del olfato. No sólo es capaz de hacerte retroceder en el tiempo transportándote a los recuerdos. Sino que tiene el poder de mostrarte el futuro. “ Si te hueles algo” ten pon seguro que el tiempo le dará la razón a tu olfato.

 

 

Compartir:
  • Facebook
  • Twitter
  • LinkedIn
  • RSS
  • email
Publicado en Momentos Carme, Reflexiones | 10 comentarios